viernes, 25 de enero de 2013

El norte del alma

Solo la humildad y la caridad son necesarias, desdeña lo demás y los avances serán plausibles.
No busques costuras en la túnica que no las tiene y no despojes nunca a su poseedor de ella.
Bienaventurados los que vestís al desnudo.
Bienaventurados los que no desnudáis al vestido.
Con paciencia ninguna meta se resiste.
Me aflige el desamor y hace la afrenta sangrar la lanzada del cordero.
No te desposeeré de tus merito, pero si pondré luz sobre tus faltas.
Me atraviesa el corazón la espina de la perdición de Judas.
Mas tengo claro que no soy yo su pastor.
Me lastima más la traición, de lo que mis palabras me permiten declara.
Cayó mi venda y con claridad os veo en la lluvia de piedras.
Estáis desnudos como cualquier hombre bajo y vil.
El alma camina hacia el amor y cuando equivoca camino desanda y vuelve a su norte.


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