miércoles, 29 de mayo de 2013

Cianótico

Azul es mi sangre.
De cianótica.
De dolida por tanta vileza.
Estertores en la soledad.
Nada noble es mi drama.
Nada nobles mis enredos de cama.

Besos de espinas

Será tu áspero paladar.
Aroma de otros.
Lengua de espinas que sin sombra viene a lamer mis llagas.
No sientes culpa.
No sientes remordimientos.
Solo yo me torturo en el olor extraño.
Solo yo me martirizo en el enemigo perfume de tus besos.
Soy mi mayor rival.
Soy mi mayor tormenta.
Soy mi mayor censor.
Nada te debo y todo te lo doy.
Salario de espinas para el acerico de mi amor......................

Chirriar



"Con frecuencia la maldad hiere nuestro corazón, colapsando los caminos del alma, dañando la manzana podrida que riega nuestro ruin ingenio."

Irsia Carolain Sprimbol

Transepto

Solo creo en el vasallaje de la sangre, de mi gente, de mi hermano.
No pido razones, solo sin razón soy fiel.
Construiré sin cimbra el arco por aproximación de hileras.
Y bajo el cañón en el transepto no me rendiré.
Amparo de desamparo.
Delatan mis muñecas mis vaivenes.
Curtidas en intentos de abandono.
No me doma el mundo.
Solo me doma el afecto.
Abnegado y rendido de mi origen.
Clama la calma.
Reclama el clamor.
Sordo estoy al gentío.
No me asusta su agrio olor.
Alma mía ya estas en calma.
Sin renglones están tus papeles.
Se desmaterializa la clave y mi espíritu ligero escapa por ella.

martes, 28 de mayo de 2013

Estilita

Lloro solo, en lo alto de la columna de fuste acanalado.
Como estilita libérrimo y aislado volutivamente.
Serán los canales prescritos, los que reverdecerán mis pies. 
La oración cambia el mundo.
Estar aislado mucho más.
No hace falta estar en el mundo para ver lo torcido que esta.

Privación máxima

Tu metralla no me mata, solo me desgasta.
Es tormenta de arena que mina mi solitario disfrute.
En al fabrica de palabras, nada erosionas.
Renglones en el más allá porque en este no tengo prensa.
Persigo la aisladora opción.
Ermitaño, anacoreta.
Disfruto del sin disfrute.
De la privación máxima.
Quien de nada, ni nadie depende en este mundo agónico, ya ha alcanzado la gloria.

El salvaje color

Fíjate en mi.
Me distancio de ellos por el salvaje color.
Con el no se atreven los tibios.
Esos que viven envueltos en una densa nube de cenizas.
Esos los del halo gris.
Esos los que van siempre detrás.
Los que esperan tu tropiezo.
Esos los que nada lideran, pero viven de la nata del líder.
Afanipteros rencorosos.
Siempre vais tras los pasos del precursor, esperando zancadillear.
Ávidos usurpadores de avances, de ismos, de filones de éxito.
Zafios dolientes que lloran muertes y no defienden vidas.
Duermo rodeado de ángeles y se reconocer el aliento del tibio diablo.

El color del dolor

Es el color del dolor.
Es el color de tu ausencia.
Es la obscuridad.
Es el azabache, alhaja de luto.
No me lo puedes prohibir.
Te voy a desobedecer.
No puede ser de otro modo con este zarpazo en el pecho.
Quiero estar en estancias cerradas, donde los rojos sean negros.
Ya no surca el aire el dragón arcoiris.
Ya no suena tu risa en la brisa fresca de mayo.
Tengo la noche en el pecho.
Tengo los pies en un charco.
Tengo zozobra porque no te tengo.
Te retengo en en mi mente.
En al obscuridad te veo.
Multicolor aleteas.
Por eso necesito el negro.
Para saber que te has ido y no perder nada de lo que has dejado.

Encadenado

Los celos encadenados obligarán al líder a la forzada pernada.
Prerrogativas que son condenas, condenas que son prerrogativas.
Cúspide que dominas el llano, que de servilismo conlleva tu estatus de dominio. 
Los lideres mientras son útiles sirven, más cuando caen en desgracia y ya no sirven, son despeñados, denostados, ultrajados y escarníados por el pueblo que los encumbro.
No te acerques a la masa, a la turba, ni siquiera para ser aplaudido.
Es tan caro el aplauso y el favor, que deberías huir de el, como quien huye de la peste.
Ama y teme al vulgo, porque el es cimiento, pero nunca olvides que es el más cruel de los bichos y el más catastrófico de los terremotos.

lunes, 27 de mayo de 2013

Cercenar

En los cercenadores tropiezos.
Guijarros blancos, lechosos.
Camino en cuesta, por el que es fácil rodar.
Vilezas para enrasar.
Olor a madera fresca en el funeral de las lobas.

Divide y vencerás

Subestime el poder del charlatán y el ejercito de arpías que lidera.
Los enfadados liberan secretos.
A las furcias que huelen a furcia, no solo se las ve venir, se las huele al venir.
Impostores y otros artistas que lloráis por el pan.
Lagrimas de cocodrilo.
Nunca se camina para atrás en el camino del tiempo.
Por el charco de lodo de las pécoras se pide perdón, pero en el pasado seguirá existiendo.
El fin del mundo es el principio de algo, espero que no esteis allí.
Divide al rebaño y vencerás.

Deberíais extinguiros

En el mar de los intereses.
Cuidaré con esmero la elección de mis palabras.
Alta costura para los bajos modales.
Nada de fachadas de cristal.
Solo fachadas remedo, mimeticas y repetidoras.
Es la puntual sensación de educación.
Llamará a tu puerta una gorda zafia.
Ábrele, es tu hermana la ordinariez.
Nada plástico es sin domar tu tocino.
En los trapos sucios os pillaré.
Tenéis las manos manchadas de sangre y en algún momento os las limpiareis.
Reliquia de delito.
Recuerdo de traición.
Ratas que mordéis todo lo que os supera.
Ratas superadas por circunstancias que ya no domináis.
Es pequeño vuestro escenario.
Es grande vuestro tonelaje.
Es sucio y vulgar todo lo que en vuestras vulgares vidas acontece.
Deberíais extinguiros, pero lamentablemente todo lo nuciente permanece.

Ya no hay gloria

Gordas boñigas del infierno.
En la arrasada ciudadela.
Mientras ansiosas escarbáis buscando el botín.
Asesinaré a mis bellos hijos antes que permitir que caigan en vuestras manos.
Y en el efecto contagio sin sombra os quedareis.
Dueñas del oro y de la ciudadela de los cadáveres.
Eliminada la perfección ahora a quien remedareis.
Ya no hay gloria solo infierno, y estáis ya en el.

Las guerras foráneas

Favor que no se paga.
Deuda que se contrae.
Hasta cuando soportaré tus deudas.
Hay hombres que batallan en dos ejércitos.
Y llegan cansados a casa de las guerras foráneas.

domingo, 26 de mayo de 2013

El sastre desastre

El sino es un sastre.
Que atiende sin tino.
Y demora a su antojo.
O acelera el trabajo.
Corta.
Hila.
Cose.
Nada más nacer se realiza nuestro encargo.
Nos sentará como a un guante.
Y solo tendrá una postura.
El es un sastre desastre.
Que no sigue orden de entrada.
Ni con lógica cursa salida.
A veces da puntadas sin hilo.
Y demora la faena.
Otras corre y mal cose y termina de malas maneras.
Nadie le enmienda la plana.
Solo con el nos reunimos para elegir las telas.
Y para que nos tome medidas.
Que si paño de lana.
Brocado de seda.
Bordada organza.
Algodón, lino, sarga, franela.
A algunos encargos les alarga y da cabo y no los termina.
A otros puntada tras puntada en un plis plas espabila.
Caprichoso sastre es el sino haciendo mortajas.
El tiene sus reglas, y con ellas prioriza y acaba.
Mas no hay que temer.
Todos más temprano que tarde tendremos nuestro traje.
Unos con aparentemente mucha tardanza.
Otros con aparentemente mucha premura.
Y a otros pañales les hará y no estarán ni en la cola.
No habrán llegado y ya se habrán ido.
Es así de veleta el sastre de Dios.
O atiende ordenes de lo más alto.
Y acaba trajes cuando uno esta listo para ir al cielo de fiesta.

La armadura de la hipocresia

Como favorece la noche a los delitos y a los delincuentes.
Esteta comprador de caricias.
Que en las tensas reuniones generadoras de pánico acumulas ganas.
Caros vicios privados.
Pagador de grandes goces.
Son las fisuras de la perfección.
Grietas maquilladas por las que se cuela gélido aire.
Es la hipocresía tu armadura.
Para vosotros es tan difícil lo sencillo.
Pompa, boato, alharacas hueras.
Para vosotros los escándalos son solo terremotos que cierran puertas.

Nuevos cantaros

No es mi reino lo inmediato.
Es la cárcel de la agonía.
El denso aroma del llanto.
Las estancias por las que se esparce el polvo de tu ausencia.
Es volar en círculos alejándome y diciéndote adiós.
Se pierde tu estela y se distancian tus latidos, quedan silenciados en el nuevo inerte estado.
El polvo sobre el polvo y la levedad al cielo.
Estrellas que mis ojos ven brillar con la luz del día.
Ha salido tan pronto tu vuelo.
y no domino la clave de tus sueños y para comunicarme en el reino onírico contigo tengo que entenderla.
Estas ya donde no habita el olvido, ni el tiempo, ni la memoria.
Letanía de barros, tierras perennemente roturadas para nuevos cantaros.

sábado, 25 de mayo de 2013

La familia de los muertos


El futuro esta en el frente.
El pasado en la retaguardia.
No es vaciedad la ausencia.
No es plenitud la presencia.
No es tu empeño en el estar.
Es que yo te permita en mi vida existir.
Prerrogativas de vividor.
Colas de pantano.
Ligeras nubes de mayo.
La belleza de lo elegido.
El disfrute de lo impuesto.
En mi lecho de muerte los pájaros me traerán la frescura del jardín.
No regatearé segundos a la muerte.
Embriagador último instante entre amapolas.
A la vez que destrozo a los que quiero, también los dejo libres.
Ya estoy con la nueva familia, la familia de los muertos.

Hilos de aire

Descansa bella durmiente, ya sin exquisiteces, en los brazos fríos de mármol.
En la ciudad del adiós.
Almenada ciudadela en la que ya no hay vida que defender.
Anclan los cipreses el cielo a la tierra en el campo santo.
Pájaros del descanso traed el roció de sus ojos a mi boca.
En un instante cambia todo.
Y la pálida piel se vuelve más blanca, más pálida, más fría.
Se derrama el perfume y se evapora la esencia.
Solo queda tu aroma en tus colores, en tu trazo garabato malévolo, delicado, ingenuo.
Bella diseñadora de eróticas chucherías de plastilina.
Tiempo fugaz y finito, delicado aleteo de mariposas.
El tarro de cristal queda vació, tras impregnar todo lo que tocaste.
Esa es tu vida futura, vivir en la memoria de las gominolas, de tus ángeles con escafandra, de las palabras de autoanimo por ti misma al infinito vertidas.
Sueño de sueños, atroz pesadilla.
Hilos de aire que la madrastra ladrona de segundos saca de tu camisa................

viernes, 24 de mayo de 2013

Arruinaré mi cuerpo

Rasuraré mi cabeza con la daga que asesino a mi progenitor.
Duelo de feismo.
Dolor en el autoultraje.
Arruinaré mi cuerpo para que contenga mi alma en ruinas.

El desgaste de las ganas

El desgaste de las ganas.
Caverna de sombras.
Rescoldos de hogar.
La erosiva fuerza de la rutina.
Rendido en la vía espero el atropello.
No se si mi camino es largo.
Velos que la visión empobrecen.
Cárcel de placer.
Rey de los pobres o pobre rey.

Túmulos efimeros

Cinerario tufo para tapar el hedor de la masacre.
Castillo roqueño que subyuga al llano.
Obscureceré con un exceso de claridad.
Lo que esta más a la vista nadie lo ve.
Corona de hierro.
Cetro de acero.
Manto de armiño que ni calienta ni enfría, ni tapa..
Angosta cuesta para subir.
Amplia avenida para rodar.
Arquitecturas efímeras para grandes efemérides.
Túmulos funerarios en las catedrales para llorar al perdido rey.

La mitad de la mitad

De dinero y santidad solo creo la mitad de la mitad.
Triste autobombo de zafios ramplones.
Camaradas correligionarios, cómplices de saqueos.
Cerraré los ojos para no ver.
No veré para desaparecer.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Marabunta

En el mitín de simplezas.
Aturdido por el jalear de los correligionarios y la paráclita presencia condal.
Espíritus de caldereta de bruja zorra.
Arenas de desierto convertidas en cristal.
Vidrios de polvo, en la lluvia de soflamas de fuego.
El calor del cerrado circulo en el que todo órbita sobre la inexistencia.
Estremecedora es la historia falsariamente escrita.
Filas marciales de roturadoras hormigas.
Desfilan veloces por los surcos de asfalto que hieren al mundo.
Marabunta que, a las bajas y altisonantes ordenes de sátrapa, todo lo arrasan.

lunes, 20 de mayo de 2013

Heredípeta

Se arrastra en el salón tu codicia.
Adulando el exceso y el defecto.
Es obvio tu talento.
Un minuto de chanza y cacareo.
Cierra el circulo el beso de Judas.
Tu piel inquieta transpira deseo.
Es tanto y esta tan cerca.
Falsario amor de heredípeta.
Halagos que caro vendes.
Caricias que por oro cambias.
No estas en las tristes noches.
Ni en el dolor de las crisis.
Florido llegas a las mediodías.
Y no todos los días.
Vendiendo farsa y fuegos de artificio.
Será tuya tu parte.
Será tuyo su ahorro.
Y olvidaras en segundos lo poco que lo sudaste.

El apóstol de la relatividad

Seré el apóstol de la relatividad.
Gritare desde tu alta torre el conveniente discurso.
Pregón donde elevaré a los altares a la nada. 
La absoluta nada.
Hueca, rotunda, campanuda.
La vestiré con los vestidos del todo.
La enjoyaré con las alhajas de lo profundo.
La visibilizaré con las potencias del Paráclito.
¿Quien sabrá que de tras de tanto todo, no hay nada.?
Los elegidos de nuestro culto, los fariseos sacerdotes, los que mecen los hilos de la patraña, tu y yo seremos los únicos que lo sabrán.
Sin sombra de autocritica, sin sombra por que la nada nada sombrea y nada estorba.
Bella entelequia ornada a rabiar.
Teatralidad de teatralidades, en nuestro circo de adoradores, todo es teatralidad.

Sin moral

No te mediré nunca en la caridad que practicas con el dinero de otros.
Ni te mediré en el repartir el premio de tu delinquir.
Has cronificado el nuciente populismo.
Sistema clientelar que doma y achanta fieras.
Fieras a las que impides pensar.
Sin metas, sin norte, sin aspiraciones, todo es tan ramplón, tan predecible.
Entramado de preguntas retoricas para loa del líder.
Pintoresco y peligroso horizonte de monotonía, que mañana estallará.
Guerra de guerrillas con coreografía de circo.
Asamblea de fariseos que mecen odios y amamantan rencores.
Amedrentar es tan fácil, y tiene tanto rédito, que hasta entiendo el fruto rápido de tu estrategia.
Aguas turbias y embarbascadas.
Se pervierten los discursos y las soflamas en el vicio de los eufemismo.
Ni sabes lo que dices, ni dices lo que sabes.
Toda posición es defendible en el reino de la sin moral.

domingo, 19 de mayo de 2013

Aquilataré

Aquilataré tesoros en el cielo.
Depositaré allí mi legado de eterno trigo.
Vivo en este mundo dando pasos en el otro.
Arrastro mis pies por los caminos.
Por los puentes que vencen ríos de injusticia y hambre.

Puente

Ojos que ven pasar la corriente.
Ojos de puente romano.
Punte para ir a cardar la lana.
Puente para huir de la fama de haber trasquilado la lana.
Puente de palo, de hierro, de piedra.
Puente de múltiples vanos, puente de un solo vano.
Puente ciego, puente sin rió, puente abandonado por el camino.
Puente para ir a la gloria.
Puente para volver derrotado.
Puente de plata por donde huyen las ratas.
Puente de amigos, puente derecho, puente sesgado.
Puente de la reina, del cardenal, del soldado.
Puente de los suspiros por donde se marcho y no volvió mi amado.
Ojos de puente que se llevo la corriente.
Ojos de puente que voló el aliado.
Puentes para cruzar ríos, puentes para vencer vados.
Puentes para ir de uno a otro lado.

Diligencia

Todos los días de lluvia acaban.
Todos los días de sol acaban.
A mil caídas, mil puestas en pie.
A mil ofensas, ya las perdonaré.
Es normal rendirse.
Es normal desanimarse.
No es normal dejar de vivir.
Mares surcados por las tentaciones, se que os atravesaré.
¿Como araré todo el llano.?
No es como araré el llano, es empezar, y ya lo terminaré.
Diligencia, que caro te vendes, y algunos días ¿donde te escondes.?

Tendré el valor

Empapado de tus valores, tendré el valor.
Valentía sin tiempo apenas para pensar.
Portaré la bandera de la victoria.
La haré ondear en el valle, para que la vean las montañas.
Crestas que arañáis el cielo decidle a Dios que que su estandarte encabeza la batalla.
Con demasiado juicio, pero nada juicioso.
Almas llenas de cacarañas temblad.
No esta hecha mi mano solo para la caricia y el consuelo del pobre, sino para empuñar e defender para el el sustento de su cuerpo.
Infectas pústulas de usura el agua bendita os hará desaparecer.
Oculto entre harapos se intenta escabullir el bribón.
No es tu escondite y disfraz seguro y duradero, tarde o temprano te delataras.
En los caballos de plata cabalga tu gloria.
Es férrea su fe para atravesar el pedregal.
Las caídas enderezan los caminos torcidos.
El fuego de mi amor por ti arrasará las empalizadas.
Nada frenará la iniciada renovación.

viernes, 17 de mayo de 2013

Chirriar

Si el pan es caro, el circo es más caro aun.
No solo de pan vive el hombre, pero lo que esta claro es que no vive de circo.
Penurias sobrellevadas a base de alienante circo.
La envidia no solo habita en los palacios, sino también, en las cabañas de los pobres. 
Solo medran los palmeros y eso hace chirriar los goznes.

Oropel, falso oropel

Las mentiras se retroalimentan en los salones de los intereses innobles.
Acecha el colapso a lo no esclarecido.
Zancadillas, palos en las ruedas, empellones para la sencilla verdad.
Protegida de la lluvia roja de la sangre de los heridos y martirizados por las elaboradas calumnias camina la indigna pero erguida de soberbia falsía.
Quien tendrá el valor de enmendar la plana a la vertiginosa corriente que todo lo engulle.
El que no porta armas, ni embauca y con sencillez explica, que complicado tiene hacerse eco y encontrar púlpito.
La credibilidad del artificio, del oropel, del ruido, de las soflamas y las incendiarias tracas.
La verdad no es de este mundo cerrado y obtuso, que se abandona el los ismos anunciadores del vórtice del abismo.

Las últimas filas

En el hospital de la caridad, donde se da ejemplo.
Sintiendo tus postrimerías como las mías, agarrando tu mano en el último suspiro
Mi talento es infinito y mi tiempo no, obligado a elegir, a decidir y vivir en lo elegido. 
Ni se vive en el himpas.
Sera mi sudor el que cimente la torre.
No quiero ser su dueño, ni asentar en ella ninguna cátedra.
Mi discurso ni es lejano, ni tiene amplio auditorio.
No pido tu satisfacción, pido la satisfacción del otro y ya llegara la tuya.
No se dice donde se esta, se esta. 
Y el fruto anónimo, frutos dará.
Sin primeras filas no existirán las últimas, más si existirán los últimos en entrar en la gloria.

Que difícil es inculcar valores

Esta agriado mi paladar tras masticar tantas calamidades.
En el más próximo esta la clave de mis reiterados tropiezos.
En la catadura moral, del que ante el que pide socorro cierra la puerta.
Denegadores de auxilio.
Inoculadores de venenos.
Almas podridas que todo lo infectáis.
Que fácil es trasmitir defectos.
Que difícil inculcar valores.
Aguas corrompidas que agitáis el rencor social.
Mejor estar muerto que condenado a esta eterna agonía de sentir tanta envidia, celos y cólera desbocada.

jueves, 16 de mayo de 2013

Valle en uve

Atrapado por las verticales paredes del valle en uve de las catástrofes.
La última infancia no va a nacer.
Las impías madres no los parirán.
Serán malparidos en las cunetas, en los recodos oscuros de los subterfugios legales.
Se privará al mundo nuevo de los engendrados e irrepetibles bellos seres.
Tal diezma atroz un precio altísimo exigirá.
Vientre agrios que por fornicio y sin cauteles asesináis ángeles como pretendéis rendir cuentas con las manos ensangrentadas al Altísimo.
Que no os cieguen los caducos brillos hedonistas.
Que no os impidan ver más allá de la inmediata bajeza.
Son los ángeles los que con su aleteo alejarán el horizonte de ruina.

El mal aleccionar

Fijar lo ocurrido para aprender y no olvidar.
Tenderos ennoblecidos en días de sudor y duro trabajo.
Es patético que edulcoréis vuestras vuestro ayer.
El esfuerzo es digno y loable, y vuestra prole que vive en la molicie no debe olvidar el origen de vuestro sufrido patrimonio.
No toleréis desde vuestra senectud su caciquismo.
A los que vuestra ralea denosta hoy, sois vosotros ayer.
Os lo digo y vaticino, vuestro verdugo sera vuestro hermano, vuestro amigo, vuestro amante.
Y de un golpe certero y mortal os derribará.
Pero seréis conscientes de todo, de todo os daréis cuenta.
Ese es el castigo del mal aleccionar y diluir en fabulas de nobleza el origen de vuestra prole.
Sentir tu mano en el ejecutor del desenlace y no poder hacer ya nada.

Planear sobre las ruinas

El castro de los suicidas es mi sitio.
Cielos enmarañados de entregruerras.
Fina lluvia que erosiona con su acidez las altas torres de la central.
Los mutantes mueren entre estertores.
Remostoso paraje de radiaciones.
Torturador gradiente térmico.
Días de inactivo calor.
Noches de imposible descanso en el extremo frío.
Postrimerías, voluntariamente buscadas, desacertadamente elegidas.
Precio de rápido, roturador, descarnador progreso.
Intentamos desplegar las alas para no caer más aun y poder planear sobre las ruinas.

Plagas bubónicas


Las torres altas se desploman.
Todo decimos saberlo.
En realidad nada conocemos.
Nada controlamos todo es torrente rápido y arrasador.
Marea humana, pueblo enfervorecido.
Azuzado por soflamas de cólera.
Partidismo, amiguismo, arribismo. 
Erupciones de rojo y ardiente magma.
Anillos de fuego, estranguladores cíngulos, cilicios de redención.
Supurarán vuestras entrañas la atroz infección, viejas enfermedades avivadas en el valle de tormentos.
Plagas bubónicas.
Lavas cordadas.
Nubes de cenizas.
Cuarenta años sin luz.
Nadie se zafará.

miércoles, 15 de mayo de 2013

De acarreo

El interesado desequilibrio.
Bella fabrica de acarreo.
Sillares robados.
Piedra a piedra, hora a hora, día a día.
Quedándote con lo mio y de los demás que explotas pones en pie la torre de tu imperio de usura.
Ladrones de ideas, vidas y talentos.
Parásitos que el sistema ampara y loa.

Siete dedos en la siniestra

Siete espadas se clavaron en su pecho con gran dolor.
Siete dedos en la mano siniestra estigma del fin.
Siete sellos en cada uno de los dedos de la izquierda.
Con cuarteles de tortura en el campo de gules y sinople.
Con esa zafia heráldica se lacrarán los designios de nuestras postrimerías.
Con cuatro dedos se defenderá la diestra.
Mientras se cierran los círculos de los buitres.
En el firmamento rojo, se agita el dragón que acosa a la Purísima.

Sabanas bajeras

Telas sin color, labor o bella trama.
Trapos para zurcir sabanas bajeras y bragas.
Mediocres acomodaticios, que en cualquier sitio vulgar y sin labor encajan.

Sois lo que no me conviene


Guardo de vuestra traición una atroz instantánea.
Guardo de vuestras pedradas un rosario de heridas.
Sin cicatrizar, llagas que los días fríos me paralizan y sumen en pozos de tristeza.
Hoy día plumbeo y de tormenta estoy en esa guarida que vuestro escarnio construyo para mi.
Lo primero que aprendí en este valle de lagrimas es a saber prescindir.
A vivir sin lo que no esta ami alcance.
A no desear lo que aun a mi alcance no me conviene.
Hay estáis vosotros al alcance, de lo que no me conviene.

Reloj de torre de iglesia

Tiempo de arena que se escapa entre las manos.
Tiempo de sol que se pierde en las sombras.
Cuentas de barro que en mis letanías cuento.
Sangría de soles de esfuerzo.
Esforzada proeza ponerme en pie todos los amaneceres.
Sin desidia.
Sin pereza.
Con diligencia.
No es solo mi tiempo es el tiempo de todos.
De todos los que habitan mi casa.
Y a todos ellos le doy su debido tiempo, su debida dedicación, su debido afecto.
Reloj de torre de iglesia que decides cuando llego nuestra siega.
Con tu campana de duelo.
Con tu doblar de tristeza.