martes, 28 de julio de 2015

No hay delito en el azar

Lo fortuito es azar, es devenir, carambola, casualidad, es un sino que a veces ya está escrito o marcado.
No se puede a nadie culpar del destino, de que la combinación ganadora coincida con el único boleto que has comprado en tu vida, de que dos aviones se estrellen el mismo día, de que el azar haga que dos puentes se despidan a la vez.
Hay gente que muere el día de su Santo, la hay que se casa y muere el día de su cumpleaños, hay parejas que cruzan el arcoiris a la vez. Casualidades de la vida, que no causalidades.
No son delito los números capicúas, ni los números con todos los dígitos iguales, ni que dos personas digan la misma palabra a la vez.
Mentes mezquinas que ven delito en el azar, pero no lo ven en que la suerte lo agasaje a uno con fortuna, y digo fortuna que no intelecto. Mentes calenturientas de alimañas enfermas de inferioridad, seres rastreros que se arrastran por el lodo del charco pequeñito que es su ramplona vida de pueblito de provincias.
Existe la causalidad y esa con frecuencia se calcula, acciones que tienen una reacción, reacciones que se podían haber evitado no poniendo en pie la mala y malvada acción.

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