La abstinencia despierta la fiera
que nunca estuvo dormida.
Nadie puede embridar al salvaje corcel.
En los pantanos de las asentadas discordias,
el único aliviadero es amar.
Se devoran con fiereza en un festín irracional.
Encontrar la instantánea dicha en los infiernos,
es el fogonazo de una pavesa en la oscuridad.
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