miércoles, 12 de febrero de 2014

Totalitarismo

Entarimado de patrañas, arquitectura efímera de gritos y oscuras mentiras.
Perseguidores de cimas a cualquier precio, por cualquier medio.
Argamasa de fraude, adobes de los hijos de la codicia del lupanar.
Arquitrabado de cizaña, cimbras para los arcos triunfales del traidor.
Que poco me interesa tu cobijo y cuanto me mueve mi bienestar.
Si no fuerais mi solar, tarde me entretenía en repartiros migajas.

martes, 11 de febrero de 2014

Sátrapas ególatras

El fraccionamiento crea ingobernables taifas.
Taifas de sátrapas ególatras y ensimismados.
Adversarios irreconciliables que viven fragmentando un único corazón.
Cainitas dignatarios carentes de toda razonable dignidad.

Ratas con dientes de oro

El torturador brillo del mal gusto de las ratas.
Ratas de dientes de oro.
Ratas abrigadas con pieles robadas a la zorra.
Zafias baladronas que en el lañar destellos encontráis eco.
Resplandor miserable de asesinas de corderos místicos.
Pecadoras mortales de comulgar sacrílego.
Alcantarillares que oléis a lodo.

Respirar profundo

Hay tanto tonto que en el respirar profundo.
Propone abandonarse a la corriente como modo de remontar el río. 
Que sentir tanto abandono de necios da miedo.
El abandono no es un esfuerzo.
Es un placido o no tan placido sin esfuerzo.
Que no lleva donde uno quiere, sino donde decide el rió.
Que con gravedad se esfuerza en llegar a su meta y puerto.
Es de ilusos respirar y cerrar los ojos.
Esperando que al abrirlos veras la meta que has decidido no sudar.

Los bellos huesos de nuestros seres

Las puras y pulidas osamentas de los ángeles progenitores que abrieron caminos.
Que allanaron escabrosidades, que vencieron precipicios construyendo puentes.
Que roturaron baldíos para alimentar a sus hijos.
Se marcharon y en la marcha estercolaron las flores del campo santo. 
Ellos fueron pioneros en el primer y duro mundo.
Ellos fueron los visionarios del hoy que es más suyo que nuestro.

Cerdas abrigadas

Aspirantes a reinas. 
Reinas aspirantes. 
Titiriteras de barracas.
Ratas pelonas vulgares, mondas y sin pieles..
Lechuzas, tiparracas que sin estilo roban pellejos de zorra. 
Para abrigadas en lo ajeno presumir.
Circo hueco, de cabezas huecas.

Feliz en todas partes

A algunos les persigue la catástrofe, a mi me persigue la dicha.
Feliz en todas partes, feliz en cualquier parte.
En la guerra, en el campo de batalla de cuerpos sin ángeles.
Leo la vida en positivo, leo los designios a la luz de mi Dios.
Dolor para curtirme en la esperanza, dolor para saber donde crecer.
Es mi dicha vivir sin colisionar, andar esquivando tropiezos.

Ostracismo

Etiquetas contradictorias.
Entre frentes.
Acusado en contradicción.
En ensañamiento.
Cobardía para eliminarme.
Intentos por aislarme.
Intentos de anularme.
De enquistarme en la cárcel del ostracismo.

La isla de la privación

Tiempo de recato y de pocas joyas.
Sí, son pocas las alhajas que se salvaron de la quema.
Son pocos los placeres que tras la guerra han quedado.
Diezma la crisis los ahorros de la bonanza.
Desaparece el color de los días de sol.
Y aflora el punto de no retorno.
Isla incomunicada y desierta donde habita la privación.

Doblan las campanas en la interminable lluvia

En las lluvias y neblinas plomizas, retumban lentas las campanas de muertos.
Morir en el frío invierno, en el interminable llanto celeste.
Orines de postrimerías que todo lo anegan.
Huele el aire a leña para sacar la humedad de las casas.
Huele a despoblación el pueblo.
Corren veloces los ríos de las calles.
Los segundos de luz se escapan cortos, sin ser saboreados.
Clama la tormenta, la ausencia y claman los perros que quedan huérfanos, sin que nadie los ampare.
Se nos mojará el corazón, se nos mojará la cabeza, por el camino de los panteones del verdín, del musgo, del liquen.

lunes, 10 de febrero de 2014

Venimos del mono

Olvidamos fácilmente de donde venimos.
Nos perdemos en ese olvido en el donde vamos.
Necios que venimos del mono.
Monos que hacia el burro vamos.

Sacio en sueños mi hambre

El largo itinerario de la expedición de los besos.
Zozobra mi buque en la sequía de caricias.
Amantes líquidos que se escapan de mis manos.
Y rápidamente el suelo los absorbe.
Evapora el viento el olor de mi amante.
Liquida la urgencia el compromiso.
Desnuda el tiempo mi frente.
Duerme rendida mi cabeza en mi hombro.
Y sacio en sueños mi hambre.

La víbora

Tortura la envidia a la víbora.
Y la arrastra la tortura a disparar a bocajarro. 
A todo el que erguido camina sin su calaña envidiar. 

El tufo de la gorda zorra

Son pesadas las fragancias que utilizan las zorras.
Los cuervos negros hinchados por el ansia.
Son remostosos los olores de las barriobajeras. 
Son plomizos sus pensamientos de inferior.
Tormentoso deseo de filas de notoriedad, truncados en el vulgar ser y estar.
Tufos de asma y bocas que cantan a miseria y eructos de fetidez de alma rastrera y arrastrada.
Con pesadas y cortas las patas de las mentiras, las patas cortas de las zorras gordas.

Borbotones

Las palabras brotan en borbotones de desorden.
Con ansia de aclarar.
De desangrarme en verdades.
De mostrar mis entrañas y su ausente doblez.
Pregono mi inocencia desde el extrarradio.
Sin la protección de los muros.
Sin la protección del sistema.