Las dentelladas más fieras son las que te dan en el alma. Son heridas que se infectan y sangran, en la alcoba, en los días de borrascas internas.
Son inseguridad, miedos, son dentelladas que nos hacen ver amenazas en el sol, en la brisa, en quien con bondad se acerca y nos acaricia.
No me duele la cicatriz de mi cara, me mina y corroe la sangría que el que no me quería bien me originó en las entrañas.

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