jueves, 7 de marzo de 2013

Ungüento sanador

Angustia, tormento, pesar.
ángeles crueles que me acompañáis en las estancias que eligen los manipuladores deseos.
Deseo no desear.
Deseo no sentir.
Deseo no necesitar.
Deseo no satisfacer.
Deseo no amar.
Deseo dejar de odiar.
No quiero volver a salar tus heridas.
Quiero extender sobre tus llagas un ungüento sanador.

Descalabrador

Lloran las tejas lentas, cansadas.
Se guarece el gorrión.
Tiritando bajo el alero.
Ya no tiene nido.
Ya no tiene árbol.
Lo ha cortado el hombre.
Un capricho más.
Una cadena de asesinatos más.
Tras el árbol, cien gorriones, un águila, mil margaritas y diez ciempiés.
Todos han sentido la perdida.
Todos han llorado por él.
Todos han pasado hambre.
Y al final han muerto como él.
Yo como humano y consentidor soy igual de asesino y de belleza soy un descalabrador.

El primero en golpear


Preocupadas por vivir y sabedoras que no viviréis eternamente, haríais bien en centraros en vivir en vuestra vida, porque joder la vida a otros no es vivir..........
Horrenda vida en la que jugáis al perro y al gato odiado a ambos.
Previsible explanada de tirantez que ya nada sutiliza.
También vosotras sufriréis caídas, tened cuidado, PORQUE YO LAS ESTARÉ ESPERANDO, para moleros a hachazos, quiero ser el primero en llegar, el primero en golpear, el primero en veros sangrar y pedir auxilio. Pero os aseguro que son grandes las ganas de otros, y son muchos los otros que esperan veros caer.
Dios os libre de ser árbol caído.

Habas de San Ignacio

Salitre que hiere mis ojos.
Olisqueadoras que contáis mis pasos, mis palabras, mis ruidos.
Aunque no atisbáis a colegir mis pensamientos.
Una mentira más que con el hisopo neutralizaré.
Espero escribir vuestro epitafio.
Funesto epitalamio el que os permitió y unió para procrear.
Fácilmente erosionable.
Fácilmente borrable.
Fácilmente olvidable.
Practicáis el deporte de concursir, arteras mañas de guanajo.
Hermosa miseria, relimpia, reneta, repaleta.
Coyotes que nunca traspasareis las puertas de la gloria.
La santidad solo esta presente en vuestro venenoso nombre, Habas de San Ignacio.

Espasmos de salmodia

Secreciones viscosas de abyecto.
Rumiaré los impedimentos.
Con la guardia alta.
Sin admitir términos medios.
Temo vuestras amenazas.
Furcias traidoras de matacán.
Cohorte de mascarones.
Flotaré para no macularme.
Lloro de mentiras nada graciosas, nada gráciles.
No soportáis mi indiferencia y picoteáis hasta matar.
Mi meta es huir, ganar y huir.
Irascible estancamiento de lastrantes enojos.
No soportáis que yo exista.
Que yo subsista.
Que yo deslumbre.
Y anule vuestra deshonesta existencia.
Espasmos de salmodia nada, nada creíble.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Relámpagos

Asfixiantes colores prohibidos.
Conmovedora luz que distrae defectos.
Espiritualidad de grandes catedrales.
En un cálido y estrecho regazo.
Tañerá la gran campana para convocar a los fieles.
Se desploma la torre perfecta por las incendiarias llamas. 
Relámpagos de zafios.

Roña de traumas

Santificaré el día de la victoria.
Ofrendaré abnegación.
Aunque las llagas exijan duras disculpas.
Desviaré el tiempo.
Enfrentaré las pulidas esferas a las veladas esferas.
Discrepancias de siglos de sigilo.
Alimento torres de intriga, que encaran un oscuro mañana.
Diagnostico tardío sin posible cura.
Maloliente incesto de muy concretos síndromes.
Traumas de roña.
Roña de traumas.
De padres a hijos pasa el monstruoso legado.

Mi finita eternidad

En el cincelado guardapelo, pequeño tesoro.
Para siempre.
Para mi siempre.
Para mi finita eternidad.
Cuando deje de custodiarlo no se que ocurrirá.
No se si lo dejaran descansar conmigo.
Sobre mi pecho. 

Sobre mi jaula torácica.
Cárcel de mi latir por ti.
Quizás impida la codicia que me acompañe al último descanso.
La atracción mortal del brillo.
El magnético y vil metal.
Te encierran, tres roles, una cruz y una estrella.
Parte de ti para mi.
Mi reliquia, mi vinculo, mi talismán, mi amor.
Besos desde el hoy para el feliz contigo, ayer.
Que difícil es dejar las cosas atadas para siempre.

Autenticamente tuyas


Las necesidades del alma.
El cajón donde se guardan los secretos.
Reflexiones para comenzar el día.
Pulida y sagrada escarapela, que por ser tuya beso cada hora.
Falsos berilos.
Falsas espinelas.
Falsos corales.
Falsa carneola.
Que aunque falsas son autenticamente tuyas.
No son lo que valen, son lo que yo las quiero y valen para mi.

Espacios oscuros

Esposas para el ladrón.
Ladrón de esposas.
Es duro vivir apegado al corazón.
Es la ocasión para partir.
El poder sanador del fracaso.
Os dejaré sitio para vuestros espacios oscuros.
No me dejaré abatir, raposas que con trampas conseguis ganar.
Pataletas de enojadas por el sin talento.
Convergencia de pobreza de cuerpo y mente................

martes, 5 de marzo de 2013

Moribundo


Moribundo vago sin el aire de tu boca.
Labios morel de sal.
Necesidad morada.
Morada de necesidad.
Suplicantes caricias sin respuesta.
Ansiado trasvase de cálidos alientos.
Gélido y veloz viento, tormenta de arena de torturador tiempo.
Flotar y nadar en tus ojos acuosos.

domingo, 3 de marzo de 2013

Peleas de raposas

Hozando como jabalíes las raíces de un rosal, volvéis y volvéis a hacer daño.
Sino de pelanduscas que unas a otras os insultáis y zarandeáis.
Peleas de raposas a las puertas del burdel.
Fulanas bodoqueras de comportamiento nada prudente.
Los bellos seres se extinguen y las zafias sobreviven..................

Reinos en colisión

Defendemos reinos que entran en colisión.
Unos muy loables..Y otros nada, nada loables...
Las estrategias de la conveniencia.
La alargada sombra de los secretos.
Compito por naturaleza.
No me gusta el mundo como es.
Y tengo claro que vivo para cambiarlo.
Soy un descontento crónico.

De un hilo

Hincaré una rodilla ante las hileras de soldadesca.
Me aturdiré con opiaceos para soportar como las zafias ultrajan el inmaculado pañuelo de encaje.
Mala mar donde naufragan los altos ideales.
Tempestad de estrecho.
Curiosa tropa de hambrientos de sudor de otros.
Penosa ascensión por el desfiladero de los eunucos.
Sofocante calor en la cofradía de los agresores.
Pavoroso viento de incendiaria envidia.
El dinero cierra tantas bocas.
Ardua tarea lavar esta afrenta.
Sella el oro las jadeantes fugas de vuestro estanque de deshonor.
Destripadores de estrellas.
Zorras falderas e insalubres.
Raya en lo obsceno vuestra orondidad.
Vivís menguando la felicidad a otros y en este caso a mi.
Esquirlas de plomo en las alas de los ángeles.
Sobreviviré a la deflagración.
Terroristas portuarias que atentáis contra lo celeste.
Princesas del lodo que ametralláis floridas primaveras.
Nada es azar en esta emboscada.
Ramillete de ensangrentados cuchillos.
La felicidad como la vida penden a menudo de un hilo.
Ruina con banda sonora de jadeos y estertores.

Perder

Besaré tus pies para pedir perdón.
Te quiero con el animo de obtener.
Poco pido para mi.
¿Que es ganar.?
Si tu sabes que mi bien esta en perder.