Nada existe
si yo no lo imagino primero.
Sólo existe,
lo que para mí no existe,
en la marginalidad
que nada me turba.
Sólo allí en el confin,
existe el deseo.
Ese motor que
a toda velocidad
al precipicio nos lleva,
y allí nos abandona,
en ese desfiladero
de aguas bravas que
al mar nos lleva.
Te ofrezco mi mano
y en tus sueños
a tu lado camino.
Hay algo mejor
que vivir dormido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario