sábado, 14 de febrero de 2026

Valentín


Nada nos ancla tanto 
a este mundo 
como el amor. 

Nada nos desordena tanto 
como la pasión.

Somos las manos 
que agarramos, 
los cuerpos 
que abrazamos, 
los besos 
que damos 
y los besos 
que por fidelidad 
nos negamos.

El amor verdadero, 
aunque tú, sueltes su mano, 
él te la vuelve a agarrar. 

El amor verdadero 
soporta estiajes, 
soporta tormentas, 
soporta la ruina 
y cualquier inclemencia.

Es amor es pasión, 
pero no solo pasión. 

Es amor nunca 
es hambre,  
nunca el amor 
es turbia sombra, 
ni calle trasera.

El amor es calle ancha 
en la que uno exhibe 
el trofeo que es el amado, 
el premio que es nuestro amor. 

El amor es cumbre y valle, 
nieve y cálido regato 
que serpentea caprichoso 
y juguetón por el cañaveral.

El amor se cimbrea 
y en su flexibilidad sortea 
la racha iracunda 
de cualquier temporal.