domingo, 21 de octubre de 2018

Corte de gallinas


No hay mejores cortesanas que las gallinas, no hay mejor corte que rodearse de cacareadoras.
Van y vienen los chismes rebozados de gallinazos, enlodados de añadiduras, cacareados con maledicente tino. Son temibles las fulanas ponedoras, las que en los nidales hacen calceta, las que anidan alto, las que altas por el desafuero, urden las más rastreras tretas. Se disputan los favores, se pelean por el grano, escarban y desparraman los montones. Montoneras alborotadores, ruidosas y entretenidas, pelonas y peleonas, de crestas coloradas o azules, de crestas regias. Amigas de los espolones y de los caballeros con espuelas. Reinas de los palos sucios, del betún y de la brea. Patibularias y enredadoras, debora gusanos y chicharras, y sobre manera ponedoras, que hay que extender la mala ralea, que en plaza pública, los escarnios no son nada, si no los jalea el rastrero gallina.

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